Irene Soler, actriz: “Las princesas no comemos perdices, comemos macarrones; y no bailamos vals, nos gusta el Rock&Roll”

Hablamos con Irene Soler, una actriz y directora que está enamorando al mundo con ‘Princesa 2.0’, una obra de teatro que ha vuelto a los teatros este mes de septiembre, que rompe los estereotipos y que demuestra que las princesas pueden ser como quieran y no como nos han vendido siempre: con zapatos de cristal, vestidos rosas y un príncipe que les salve. De pequeña ya lo avanzó cuando, con 11 años, le dijo a su padre: “Yo quiero ser actriz”. Por cosas de la vida, Irene terminó siendo profesora de Educación Infantil aunque nunca olvidó aquel sueño. Tanto, que hoy escribe y dirige ‘Princesa 2.0’, en Teatros Luchana. Allí, también se puede ver otro de sus proyectos, ‘El tren de las 22.27’, pieza de la que es autora y actriz.

Eres una actriz que escribe, dirige y actúa al mismo tiempo. ¿Cómo se lleva eso?
La verdad es que toda esta mezcla no hace ni un año que la compagino. Hace nada era una profe de Infantil que lo dejó todo por su sueño de ser actriz y, de repente, apareció la necesidad de crear y de contar historias al mundo. Y aquí estoy, compaginándolo sin ni siquiera saber cómo. Pero nunca he sido tan feliz, supongo que el secreto es una sensibilidad enorme y gratitud al ver los resultados, ver que lo que haces remueve a las personas, a l@s niñ@s… Eso te da la fuerza suficiente para seguir en este camino.

¿De qué va este proyecto que se llama ‘Princesa 2.0’ y que tiene una pinta fabulosa?
Todo surgió cuando todavía era maestra. Una niña de cinco años me dijo que no podía ser princesa porque llevaba gafas y a mí se me rompió el alma y me di cuenta de cuánto cambio social faltaba aún por hacer, que pensamos que evolucionamos y estamos solo en la mitad de un camino muy largo. Si realmente la sociedad está cambiando, tendrán que cambiar los cuentos, las películas y… las obras de teatro.

‘Princesa 2.0’ demuestra que las princesas pueden ser como quieran y rompe con los estereotipos de toda la vida: larga melena rubia, bonitos vestidos rosas y zapatos de cristal. ¡Ya está bien! Nuestras princesas llevan zapatillas de deporte y no les gusta el color rosa… Nuestros príncipes no tienen por qué salvar princesas. Todos tenemos las mismas oportunidades, todos podemos cambiar la historia y crear juntos un mundo más feliz. Todo eso acompañado de grandes risas lo tendréis en esta obra, donde están las princesas, los príncipes y las hadas madrinas del futuro. (Nuestro presente).

¿Crees que el mundo necesita más dosis de realidad y menos cuentos de Disney?
Veo que me he adelantado un poco en la respuesta anterior, pero sí, como antes he dicho, sí. Realidad y valores renovados, autoestima para todos seamos como seamos y, sobre todo, no niñas que sueñen únicamente con ser salvadas, ni príncipes que vivan deseando proteger y salvar. Vivamos todos para hacer realidad nuestras metas y, luego, acompañémonos en el camino, de la mano, de igual a igual.

¿Qué valores transmitíamos antes con ‘La Cenicienta’, ‘La Bella Durmiente’ y un largo etcétera, y cuáles ahora con tu obra?
Cenicienta perdió su zapato de cristal y el príncipe la reconoció únicamente por su pie, no por nada más. El príncipe la salvó de sus hermanastras malvadas, ella sola no fue capaz. La Bella Durmiente se pinchó de tanto coser y coser…, y solo podía ser despertada con el beso de un príncipe encantador. Y así, los cuentos de toda la vida, que está bien conocerlos y saber que son eso, “cuentos de toda la vida”, pero no los únicos cuentos. Inventemos cosas nuevas, princesas rebeldes. ‘Princesa 2.0’ sorprende rompiendo con lo de siempre: no comemos perdices, comemos macarrones; y tampoco bailamos el vals, nos gusta más el Rock&Roll.

También estás detrás de ‘El tren de las 22.27’, también en el Teatro Luchana, donde repites escribiendo y actuando. ¿De dónde sacas tiempo para tantos proyectos?
Pregúntaselo a mis amigas, que están hartas de mi falta de tiempo libre. Realmente, desde septiembre de 2016, esto ha sido una locura. Estoy deseando que llegue agosto e irme a la playa y desconectar. Aunque ya tiemblo, dame un poco de tiempo libre y mi cerebro querrá escribir cosas nuevas… No tengo fin.

¿Tienes algún proyecto más en mente?
Sí. Para qué engañarnos, si me dieran tiempo de calma ya sé lo próximo que quiero escribir. Pero, de momento, la vida no me da calma (se ríe)… Así que seguirán en mi mente y en las páginas de mis 200 libretas esparcidas por mi casa… ¡y por mis bolsos!

Viajando al pasado, siempre has querido ser actriz. De hecho, en tu diario, con solo 11 años, escribiste una vez: “Yo quiero ser actriz” y “Soy feliz cuando hago teatro”. ¿Tan claro lo has tenido siempre?
¡Guau!, sí que estáis bien informados… Ya, es curiosísimo, pero no lo olvido. Mis padres me apuntaron a teatro porque no me relacionaba con nadie y estaban preocupados, y mi mundo interno despertó y yo ya no quise dejar de actuar nunca. ¡Pero les costó tomarme en serio! Creo que ahora ya empiezan a creerme. (Irene Soler no deja de sonreír).

¿El hecho de haber estudiado Magisterio Infantil y trabajar seis años de maestra, ha influido en el hecho de que escribas para un público infantil?
Totalmente sí. Yo no sabría tantas cosas de psicología infantil, ni qué necesitan los peques para estar atentos durante una hora, qué les llama la atención o qué les hará pensar una vez abandonen el teatro y pisen sus casas. He trabajado mucho con niñ@s de estas edades y me encanta tratarlos como mayores, nada de mensajes infantiles, vamos a hacerles pensar…. De forma divertida, sí, pero que salgan de ahí y algo empiece a cambiar en sus cabecitas. Aunque solo resuene… Y por lo que me han contado algunas mamás y papás que conozco, funciona. No me arrepiento de mis seis años de profe, quizá tenía que ser así. Y me han dado mucha sensibilidad y vida; ahora una mitad de mí creará para ellos siempre.

¿Qué necesita el teatro para atraer a los más pequeños?
Necesita mucha energía, música, bailes… Necesita hacerles partícipes de vez en cuando, contarles cuentos, hacerles reír, personajes con los que se puedan sentir identificados, a los que acaben queriendo una vez ha terminado la obra y, sobre todo, cosas que les hagan replantearse algo, y que salgan de ahí preguntándose cosas nuevas…, y con una sonrisa en la cara y ganas de soñar. Y creo que no me equivoco si digo que ‘Princesa 2.0’ cumple todos estos factores. Así que, ya sabéis, venid a soñar con nosotros.

Dejamos a Irene Soler sonriendo, como durante toda la entrevista. Y soñando. Y mientras, deseamos acompañarla en sus sueños desde la butaca para reír y disfrutar como niñ@s.


Las entradas pueden adquirirse aquí:

https://www.atrapalo.com/entradas/princesa-2-0_e4801806/

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